Los alumnos de 1º de Filosofía, de Bachillerato, reflexionan sobre la obra de José Sixto Fernández del Castillo

Reflexión sobre “Gancho con bisagra colgante”

Sobre lo que estamos a punto de reflexionar es una de las obras más conocidas del pintor canario José Sixto Fernández del Castillo Machado.  Se trata de una pintura realizada en esmalte sobre tablex, con unas medidas de 98 por 122 centímetros, titulada “Gancho con bisagra colgante”. Esta obra fue donada al Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife.

Antes de adentrarnos del todo lo que nos transmite esta obra, debemos barajar las distintas figuras con las que podemos asociar este cuadro. A simple vista podemos distinguir una gran espiral en el centro de la pintura, de colores grisáceos de distintos tonos y un negro azabache, de los que podemos deducir que quiere acercarnos a la realidad de un material metálico. A nuestro parecer, el tono gris claro que podemos apreciar en la esquina superior derecha, representa el posible brillo que la luz podría producir en la espiral metálica. Por último, los detalles en rojo cobrizo situados en distintos puntos de la espiral, para nosotros simbolizan la oxidación de los metales.

Si nos fijamos con detenimiento, podemos contemplar cierta profundidad expuesta en el cuadro, específicamente en el final de la espiral, por efectos de sombreado, que nos dan a entender que el autor estaba sumergido en una inmensa soledad. Lo que encaja en su comportamiento aislado del éxito que podemos observar durante su carrera.

Como su propio nombre indica, “Gancho con bisagra colgante”, el gancho cae desde una bisagra, la cual no está muy destacada en la obra. Además su función no está muy clara en el contexto del cuadro. En otras palabras, no somos capaces, a simple vista, de descifrar su propósito en cuestión dentro de la pintura. Por lo que podemos deducir que esta bisagra, junto al gancho, representan el fuera de contexto del autor frente al mundo popular, pues estos nunca fueron de la mano.

Autoretrato

Este autoretrato es obra del pintor José Sixto. Es una de sus incontables obras y en él plasma la imagen de un hombre, de sí mismo, sobre el que vamos a reflexionar desde un punto de vista puramente filosófico.  Empezamos antes con una breve pero detallada descripción superficial de esta gran obra. Salta a la vista el contraste entre los diferentes tonos marrones y oscuros, que resaltan la figura del retratado. El hombre del cuadro mantiene una mirada seria, propia de estas obras y el tono de seriedad perdura a lo largo y ancho del retrato.  Con la vestimenta y los rasgos físicos muestra una enorme sencillez y un fondo en el que vuelve a combinar tonos marrones y oscuros.

Ahora mirándolo desde un punto de vista de reflexión y análisis, observamos un hombre de aspecto solitario, serio y cabe decir formal. Se podría afirmar que se observa en él una mirada perdida. También apreciamos el efecto sombra que se produce en una de las partes del cuadro, aunque esta es una característica más artística que de análisis filosófico. Dicho esto, podemos deducir que José Sixto se ve a sí mismo como alguien apuesto, elegante, serio y que penetra con la mirada. Ese color marrón, y derivados de este, que usa en gran parte de la obra, nos transmite la sensación de que es alguien que ve la vida de una manera seria y madura, que no se deja llevar por sus sentimientos y que es muy tranquilo en todo tipo de situaciones. Además en la obra nos intenta dar una perspectiva de su persona como una persona segura de sí misma, seria con una mirada penetrante, pero también transmite una calma que apacigua las llamas de un fuego alentador. Que ve la vida de una forma diferente a la de los demás.

Mirando esta obra nos fijamos además  principalmente en cómo abre su oídos, y así demuestra que sabe escuchar a las personas cuando hablan con él. Igualmente, tiene la delicada forma de sus labios, hace nos centremos en ellos. Luego, igual que sabe escuchar, es capaz de acertar, o al menos intentarlo, con lo que dice. Sus cejas hacen que sus ojos forme una parte principal en el retrato y su mirada que hace que tes sientas intimidado.

Desde nuestra perspectiva, nos parece que quiere representar a una persona corriente, y que se centra en la normalidad del José Sixto que quiere ser. También podemos observar el buen uso de colores reflejando la naturalidad que el mismo hace emanar. Finalmente, su mirada refleja seriedad y confianza en sí mismo, y también nos dibuja la simpleza en la que va vestido en lo que nos quiere decir que es una persona honesta.

Una obra que nos hace pensar

Esta obra para nosotros tiene muchas interpretaciones. Por eso, y por que es una obra abstracta, hemos decidido expresar lo que nos transmite a cada uno.

Por un lado, la parte inferior, que simula un color bronce, podría representar la forma de una ola. Esta ola sería una forma de interpretar el concepto de desafío, reto o adversidad. Un poco más arriba, tenemos un forma esférica de color blanco a la que observamos como una luna. Representaría el camino que debemos seguir para superar esta adversidad. Por lo que a la segunda figura de color bronce (la situada encima de la ola) podría significar el camino personal, siguiendo la “ruta” que nos ha proporcionado la luna, es decir el buen camino. Por último, tenemos un fondo oscuro, que recuerda a un mar durante la noche. Si nos fijamos en la parte superior izquierda, podemos apreciar una especie de claridad. Como cuando vemos el reflejo de la luna en el mar. Por lo que en este caso, el mar podría significar (a la vez que la ola) una mala situación en conjunto (y la ola el principal problema de esta situación), y este aro de luz, volvería a representar a la luna. Transmitiendo que siempre hay solución o que siempre podremos superar cualquier adversidad.

A pesar de que a primera vista pueda dar la impresión de que se trata  de una obra compuesta  meramente por formas delineadas de trazos poco complejos, a medida que enfocamos detalles concretos la visión general gana en complejidad. Si bien es cierto que no existe una amplia paleta de colores, las diversas sombras y contrastes, resaltan y dan vida al cuadro. El hecho de que las tonalidades no sean precisamente llamativas, nos llevan a pensar que la obra intenta transmitir un mensaje complejo, que por su importancia, tal vez requiera seriedad. Sobre el fondo azul, resaltan tres figuras, las cuales no se encuentran en el mismo plano de profundidad. Superpuesta al resto, encontramos una forma irregular, que al jugar con las distintas tonalidades azuladas del plano principal, da la impresión de imitar las curvaturas de una ola. Adentrándonos en profundidad divisamos las dos figuras siguientes, que tras ser puestas en contacto, muestran que un elemento necesita de la presencia del otro para llegar al significado real. El mayor de los elementos, a consecuencia de su trazo imperfecto y descuidado, podría, bajo nuestro punto de vista, tratarse de una mano humana. En la hendidura dibujada en esta, se encuentra una figura de una redondez impecable, su tonalidad bronceada difuminada con algunos vestigios de color blanco, nos recuerdan a la luna. En este sentido, la obra muestra el camino hacia el poder ansiado por el ser humano y lo peligroso que puede llegar a ser.

Nos transmite misterio, la selección de colores oscuros a modo de sombras y el color bronce que predomina en todo el cuadro, da un aspecto de antigüedad. Si nos fijamos en las figuras dibujadas, podemos observar como las dos tienen la misma forma, así la figura que se esconde por otra, nos recuerda a una especie de llave inglesa, y el círculo que está encajado en ella una especie de tornillo. Sin embargo la figura delantera, también recuerda a un tenedor o a otro tipo de herramienta. José Sixto dibuja con precisión todos los detalles como las sombras o la especie de círculo blanco pintado en la esquina superior izquierda, que sí nos recuerda a una luna.

Se tratan de elementos simbólicos,  y logramos “captar”, por así decirlo, una moneda en la pieza circular en la figura de la parte alta de la obra , también nos fijamos que la moneda encaja perfectamente o bajo nuestro punto de vista con la figura de debajo. Y pues finalmente al percibir y asimilar la obra, llegamos a deducir que el autor nos da a entender que todo en la vida encaja, pero no todo es felicidad ,ya que los colores representan tonos muy tristes y con respecto al volumen hay sensación de que es metal o algo similar, pero todo depende de la imaginación de cada uno.